Leyenda
Historia
Giorgio et Enrico fue uno de los complejos de ocio nocturno más emblemáticos de Valencia, un lugar de referencia para quienes vivían la noche con intensidad y estilo. Situado en la histórica alquería del Canónigo, en la zona limítrofe entre Beniferri y Benimàmet, el edificio con huerta tradicional se transformó en un templo de la música y la fiesta. Desde sus inicios se convirtió en un punto de encuentro donde la modernidad y la elegancia convivían con el encanto de un espacio singular, ofreciendo a Valencia una propuesta diferente y exclusiva.
La sala estuvo dirigida por Enrique De Mingo, conocido cariñosamente como Quique o Enrico, cuya visión y personalidad dieron nombre y alma al proyecto. Bajo su dirección, Giorgio et Enrico supo ir más allá de la idea de discoteca: se configuró como un espacio cultural de la noche, donde la música, la estética y la energía de la gente se unían para crear una experiencia irrepetible.
El corazón del complejo latía al ritmo de su DJ residente, Salva Fuset, quien durante años definió la identidad sonora del local. Su propuesta musical, una mezcla vibrante de house y electrónica, dio vida a lo que se conoció como el auténtico sonido Giorgio et Enrico: elegante, intenso y único. Muchos lo recuerdan como “la música que enamora”, capaz de transformar cada sesión en un viaje sensorial y emocional.
Desde el segundo año de apertura y hasta el último día, Salva Fuset marcó el rumbo musical de la sala. Su técnica impecable y una cuidada selección que combinaba clásicos de los noventa con el house más actual lo convirtieron en un referente, atrayendo a un público exigente y fiel. El sonido Giorgio et Enrico no solo cautivó a Valencia: también trascendió a nivel nacional, consolidando la reputación de la sala como un icono indiscutible de la música electrónica en España.
El ambiente era selecto, con un cuidado por el detalle que se respiraba en cada rincón: diferentes zonas VIP, restaurante, terraza, espacios interiores bien diseñados, un servicio impecable, iluminación sofisticada y un acceso exigente que reforzaba su carácter exclusivo. Giorgio et Enrico no era solo un lugar para bailar: era un espacio donde la música, la estética y la sociedad valenciana de la época se daban cita para vivir noches memorables.
Con los años, Giorgio et Enrico se consolidó como un símbolo de la vida nocturna valenciana. Para muchos, su recuerdo sigue siendo un referente de lo que significa salir de noche: buena música, ambiente elegante, momentos únicos y esa energía irrepetible que solo se encuentra en lugares que hacen historia.